Por su pasado industrial, Cortegana es la capital indiscutible de las manifestaciones artesanales. De gran tradición son los trabajos del metal, como muestran las piezas de forja de la iglesia parroquial.

En tapones de corcho, de fabricación prácticamente artesanal, permanece la empresa "Turrens Romero".

Existe también un taller de bordados en blanco. Su especialidad son los juegos de cama, mantelerías, mantones de Manila, colchas, paños de mesa y distintos tipos de bolsas.

Aunque la alfarería era una actividad practicada en Cortegana desde la Edad de Bronce, y en el siglo pasado están documentados treinta y un talleres, en la actualidad el único que la practica al modo tradicional es Francisco Ramos Vázquez, "Morito".